Cómo hacer turrón artesanal en casa: receta de turrón de yema tostada y trucos para que salga bien
Hay algo muy especial en preparar turrón en casa. Quizá sea el olor de la almendra recién molida, el momento de caramelizar el azúcar o esa satisfacción de cortar la primera porción y descubrir que ha quedado justo como esperabas.
Y aunque estamos acostumbrados a comprarlo ya preparado, hacer turrón artesanal no es tan complicado como parece. Eso sí, hay pequeños detalles que pueden cambiar por completo el resultado.
En Monerris llevamos elaborando dulces y turrones artesanales desde 1893, así que sabemos que una buena receta empieza mucho antes de ponerse a cocinar: empieza eligiendo los ingredientes adecuados.
Hoy queremos compartir contigo una receta de turrón de yema tostada para preparar en casa. Te contaremos qué almendra comprar, cómo conseguir una textura suave y qué hacer para que la superficie quede caramelizada sin quemarse.
Tiempo total: 3-4 horas
Dificultad: Media
Cantidad: 2 tabletas pequeñas
Preparación: 45-60 minutos · Reposo en frío: 2-3 horas · Caramelizado: unos minutos. Es preferible dejarlo reposar hasta el día siguiente.
Tabla de contenidos
Antes de empezar: el secreto de un buen turrón artesanal está en los ingredientes
Seguro que alguna vez has probado dos turrones de yema que, aparentemente, eran iguales, pero tenían un sabor completamente diferente.
No siempre se debe a la receta. Muchas veces la diferencia está en la calidad de la almendra, el equilibrio entre los ingredientes o el punto de cocción.
¿Qué almendra comprar para hacer turrón casero?
La almendra es uno de los ingredientes que más influyen en el sabor y la textura del turrón.
Para esta receta te recomendamos utilizar almendra cruda, pelada y molida muy fina.
Puedes encontrarla en supermercados, tiendas de frutos secos y establecimientos especializados en repostería. Si tienes ocasión de comprar almendras enteras y molerlas en casa, también es una buena opción.
Eso sí, ten en cuenta algunos detalles:
- Evita las almendras tostadas. En el turrón de yema buscamos un sabor delicado, y el tostado puede cambiar bastante el resultado.
- Comprueba que estén frescas. Una almendra que lleva demasiado tiempo almacenada puede adquirir un sabor rancio.
- Busca una molienda fina. Cuanto más fina sea la almendra, más uniforme quedará la masa.
- No la tritures en exceso. Si utilizas una picadora, hazlo en intervalos cortos para evitar que libere demasiado aceite.
¿Y qué variedad elegir?
La almendra marcona es una opción muy apreciada en repostería por su sabor y características. En Monerris, las variedades marcona y mollar de procedencia nacional forman parte de la selección de materias primas que destacamos en nuestra historia y tradición.
No obstante, para esta receta casera también puedes utilizar otras variedades de almendra dulce de buena calidad.
¿Merece la pena utilizar huevos frescos?
Sí. El turrón de yema tiene pocos ingredientes, y cada uno influye en el resultado.
Para esta receta utilizaremos únicamente las yemas, que son las responsables de aportar parte de su color, sabor y textura.
Puedes aprovechar las claras para preparar merengues, lenguas de gato o cualquier otra receta de repostería.
Un consejo: separa las yemas cuando los huevos estén fríos, porque resulta más sencillo, pero evita dejarlas mucho tiempo fuera de la nevera mientras preparas el resto de ingredientes.
¿Qué azúcar utilizar?
Para elaborar la masa usaremos azúcar blanco común.
No necesitas comprar ningún azúcar especial, aunque sí te recomendamos tener un termómetro de cocina para preparar el almíbar.
Para la superficie caramelizada, utiliza azúcar blanco fino, que se reparte fácilmente y permite conseguir una capa más uniforme.
Ingredientes para hacer turrón de yema tostada casero
Con estas cantidades podrás preparar dos tabletas pequeñas, dependiendo del tamaño de los moldes.
Para la masa
- 250 g de almendra cruda molida.
- 180 g de azúcar blanco.
- 4 yemas de huevo grandes.
- 40 ml de agua.
- Ralladura fina de medio limón, opcional.
Para la cobertura
- 2-3 cucharadas de azúcar blanco.
Utensilios recomendados
- Un cazo de fondo grueso.
- Un termómetro de cocina.
- Una espátula resistente al calor.
- Un molde rectangular o dos moldes pequeños para turrón.
- Papel de horno.
- Un soplete de cocina.
No te preocupes si no tienes un molde específico. Puedes utilizar un recipiente rectangular pequeño forrado con papel de horno.
Receta de turrón de yema artesano paso a paso
1. Preparamos la almendra
Si has comprado almendra molida, este paso será muy rápido.
Simplemente comprueba que no tenga grumos grandes y colócala en un recipiente amplio.
Si utilizas almendra entera, tritúrala en tandas cortas hasta obtener una molienda fina.
Un pequeño truco: si tu picadora se calienta, deja que descanse unos instantes. La almendra contiene aceites naturales y, si la trituramos demasiado, puede convertirse en una pasta.
2. Hacemos el almíbar
Pon el azúcar y el agua en un cazo a fuego medio.
Remueve suavemente al principio, hasta que el azúcar se disuelva. Después, deja que la mezcla hierva sin remover constantemente.
Para esta preparación, puedes utilizar como referencia un almíbar que alcance aproximadamente los 115 °C.
Es importante controlar la temperatura porque un almíbar demasiado concentrado puede dar lugar a un turrón más duro de lo que buscamos.
¿Y si no tienes termómetro? Puedes preparar el almíbar, pero controlar su punto resulta bastante menos preciso. En una primera elaboración merece la pena utilizar uno.
3. Incorporamos las yemas
Bate ligeramente las yemas en un recipiente resistente al calor.
Cuando el almíbar esté listo, incorpóralo poco a poco sobre las yemas, sin dejar de remover.
Hazlo con cuidado, porque el almíbar está muy caliente.
Después, pasa la mezcla a un cazo y caliéntala a fuego suave, removiendo continuamente.
Aquí está uno de los momentos más delicados de la receta: necesitamos espesar la mezcla sin convertir las yemas en huevo revuelto.
Controla la temperatura con un termómetro y lleva la mezcla a unos 72-75 °C, removiendo para que se caliente de manera uniforme. Puedes utilizar un baño maría si te resulta más fácil controlar el calor.
4. Añadimos la almendra molida
Retira la preparación del fuego y comienza a incorporar la almendra poco a poco.
Mezcla con una espátula hasta conseguir una masa espesa y homogénea.
Al principio puede parecer que cuesta integrar todos los ingredientes, pero es normal. A medida que la almendra absorba humedad, la masa irá adquiriendo más consistencia.
No es necesario trabajarla como si fuera una masa de pan.
Lo que buscamos es una textura compacta, ligeramente húmeda y moldeable.
Un truco: si notas que la masa queda demasiado blanda, déjala reposar unos minutos antes de pasarla al molde. Durante ese tiempo puede adquirir algo más de cuerpo.
5. Damos forma al turrón
Forra el molde con papel de horno, dejando que sobresalga un poco por los laterales.
Introduce la masa y repártela con ayuda de una espátula.
Presiona suavemente para eliminar posibles huecos y conseguir una superficie uniforme.
Puedes colocar otra hoja de papel de horno encima y alisar la masa con la mano o con la base de otro recipiente.
Nuestro consejo: dedica unos minutos a dejar la superficie bien nivelada. Después será mucho más fácil caramelizarla de manera uniforme.
Cubre el turrón y llévalo a la nevera durante al menos 2-3 horas.
Si puedes dejarlo reposar hasta el día siguiente, mejor. La masa estará más firme y será mucho más sencilla de manipular.
6. Caramelizamos la superficie
Este es uno de los pasos más bonitos de la receta.
Cuando el turrón esté bien frío y firme, desmóldalo y colócalo sobre una superficie resistente al calor.
Espolvorea una capa fina y uniforme de azúcar blanco.
Con ayuda de un soplete de cocina, calienta el azúcar realizando movimientos suaves hasta que se funda y adquiera un tono dorado.
Evita mantener la llama demasiado tiempo sobre un mismo punto.
¿Cómo saber si está listo? La superficie debe adquirir un color ámbar y formar una capa fina de caramelo.
No esperes a que se oscurezca demasiado: el azúcar quemado puede aportar un sabor amargo que termine ocultando el de la almendra.
Deja que el caramelo se enfríe y endurezca antes de cortar las porciones.
Cinco trucos para que tu turrón de yema tostada quede como esperabas
Hay pequeños detalles que pueden facilitar mucho la elaboración, especialmente si es la primera vez que preparas turrón artesanal.
- No te saltes el reposo. Aunque tengas ganas de probarlo, un buen reposo ayudará a que la masa tenga consistencia. Si intentas desmoldarlo demasiado pronto, puede deformarse.
- Utiliza almendra de molienda fina. Una almendra demasiado gruesa dará lugar a una textura más granulosa. No es necesariamente un defecto, pero se aleja del resultado suave que buscamos.
- Controla el calor de la yema. Es preferible cocinarla a fuego suave y tardar un poquito más que utilizar demasiado calor y que se formen grumos.
- Carameliza justo antes de servir. El caramelo puede absorber humedad y perder su textura crujiente con el paso de las horas.
- Corta las porciones con un cuchillo afilado. Si lo limpias entre cortes, conseguirás un acabado más bonito y evitarás que los restos de caramelo se adhieran a la hoja.
¿Qué diferencia hay entre un turrón artesanal y uno industrial?
Es habitual asociar el turrón artesanal con una elaboración cuidada, en la que se presta especial atención a la selección de ingredientes, las proporciones y los tiempos de preparación.
Pero hay algo importante que conviene aclarar: que un turrón se presente como artesanal no significa automáticamente que tenga más almendra o que sea de mejor calidad.
Cuando hablamos de turrón artesanal, no solo importa la receta, sino también la proporción de ingredientes y la manera de trabajarlos.
Por ejemplo, ¿sabías que el turrón de Jijona con Indicación Geográfica Protegida debe contener al menos un 64 % de almendra en su categoría Suprema? Así lo recoge el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.
Por eso, cuando compres turrón, te recomendamos echar un vistazo a la lista de ingredientes. Es una buena manera de saber qué estás comprando y aprender a distinguir las diferentes elaboraciones.
Es un dato interesante que muchas personas desconocen y que puede ayudarte a interpretar mejor las etiquetas cuando compras turrón.
¿Qué hacer si el turrón de yema queda demasiado blando?
Si al desmoldarlo notas que no mantiene la forma, puede deberse a varias razones.
Quizá el almíbar no alcanzó suficiente concentración, la preparación tenía demasiada humedad o simplemente necesitaba más tiempo de reposo.
También puede influir la proporción entre almendra, azúcar y yema.
Si todavía está blando, vuelve a introducirlo en la nevera y comprueba su consistencia más adelante.
Para la próxima elaboración, utiliza un termómetro y pesa los ingredientes con una báscula. En repostería, especialmente cuando trabajamos con almíbares, pequeñas diferencias pueden cambiar bastante el resultado.
¿Y si el turrón queda demasiado duro?
En ese caso, es posible que el almíbar alcanzara una temperatura demasiado elevada o que la masa quedara excesivamente seca.
También puede ocurrir si añadimos demasiada almendra intentando corregir una preparación que parece blanda.
Recuerda que el turrón gana firmeza durante el reposo. No hace falta que esté completamente duro cuando lo introducimos en el molde.
¿Cómo conservar el turrón de yema casero?
Al preparar turrón de yema casero, hay que tener en cuenta que estamos utilizando huevo y que el producto no dispone de los mismos controles de conservación que un turrón comercial.
Una vez preparado, mantenlo refrigerado en un recipiente bien cerrado y procura consumirlo en 2-3 días.
No lo dejes muchas horas a temperatura ambiente, especialmente si hace calor.
Para disfrutar mejor de su textura, puedes sacar únicamente la porción que vayas a comer unos minutos antes de servirla.
¿Todos los turrones artesanales se elaboran igual?
No, y precisamente ahí está una de las partes más interesantes de la tradición turronera.
Aunque muchos comparten ingredientes como las almendras y el azúcar, el proceso de elaboración cambia bastante según el tipo de turrón.
Por ejemplo, en el turrón de Alicante buscamos una textura dura y crujiente, con almendras enteras.
En el turrón de Jijona, en cambio, el trabajo de la mezcla de almendra y miel permite conseguir una textura mucho más suave.
Y en los turrones de chocolate entran en juego otros aspectos, como la calidad del cacao, el tipo de cobertura y la combinación con frutos secos.
En Monerris puedes encontrar distintas variedades de turrones artesanales, desde los clásicos de Jijona y Alicante hasta propuestas con chocolate, avellana o yema tostada.
Esta variedad es también una buena oportunidad para comparar sabores y descubrir cuál es tu favorito.
El turrón también se disfruta en verano: ¿has probado el helado de turrón?
Aunque lo relacionamos especialmente con la Navidad, el sabor del turrón no tiene por qué reservarse para diciembre.
Una buena prueba es el helado de turrón, una manera diferente de disfrutar de la almendra y sus matices.
En Monerris también tenemos una tradición ligada a la elaboración de helados artesanales. De hecho, el helado de turrón ocupa un lugar especialmente destacado entre nuestras variedades.
Si te apetece descubrir esta otra faceta de nuestra historia, puedes conocer más sobre nuestros helados artesanales.
¿No tienes tiempo para preparar la receta? Prueba los turrones de Monerris
Preparar turrón de yema tostada en casa puede ser un plan estupendo para una tarde tranquila. Pero también sabemos que no siempre tenemos tiempo para preparar el almíbar, trabajar la masa y esperar a que alcance el punto adecuado.
Y si después de leer la receta te apetece disfrutar de una buena tableta sin complicarte en la cocina, en Monerris te lo ponemos fácil.
Nuestro turrón de yema tostada combina almendra molida de procedencia española y yema de huevo, con una superficie acabada con azúcar tostado.
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Y si te apetece probar otros sabores, te invitamos a descubrir nuestra selección de turrones artesanales Monerris.
Porque preparar una receta en casa tiene mucho encanto, pero compartir un buen turrón alrededor de la mesa también forma parte de la tradición.